Gante es una de las ciudades belgas con un mayor encanto, y se podrÃa situar en clara competición con la afamada Brujas para optar al tÃtulo de ciudad de cuentos. Sin embargo, las ciudades son organismos vivos con sus obras, manifestaciones y problemas varios, por eso cuando viajamos a cualquier lugar del mundo nos podemos encontrar edificios que queremos visitar cerrados o calles levantadas por las obras.

Foto: mgrimpho
Ése es el caso de Gante en este momento, que durante varios meses de 2010 va a tener alguna de sus arterias más turÃsticas intransitables debido a las obras que se llevan a cabo para la ampliación de lÃneas del tranvÃa.
Y aún asÃ, la visita a Gante merece la pena, es un lugar que hay que conocer si o si. Sus canales, sus terrazas para refrescarse con una cerveza, sus monumentos, sus iglesias, sus mercados, es un lugar que todo el que lo ha visitado lo recomienda, porque Gante tiene algo especial.
Quizás sea su ambiente universitario, joven y creativo, su larga historia manifestada en casonas preciosas, su prosperidad gracias a ser el segundo puerto de Bélgica gracias a un canal que conecta con el mar, atravesando para ello antes territorio holandés, o quizás sea su carácter holandés.

Foto: mgrimpho
De hecho, en Gante no es habitual que nos hablen en francés, sino en flamenco. Se trata de la capital de Flandes Oriental, y tal vez sea por sus canales, por lo que recuerda extraordinariamente a Amsterdam, incluso en la proliferación de bicis, circulando por todos los sitios y aparcadas en los lugares más inverosÃmiles. De hecho, si quieres disfrutar de la ciudad, lo mejor es alquilar una bici y disponerse a pedalear por ella, sólo tienes que tener cuidado con los raÃles del tranvÃa y con las obras que se hacen para él.
