Cualquier paÃs que se precie tiene que contar entre sus sÃmbolos con al menos una muestra de su gastronomÃa. Pensad en cualquier paÃs, e inmediatamente os ha de venir un plato o una receta a la cabeza. En el caso de Bélgica ese plato seguro que lleva mejillones, porque los belgas son unos apasionados de este molusco, y los toman de muy distintas formas.

Foto: Flickr.com
Aquà os adjunto la receta más habitual en la gastronomÃa belga:
Tras la imprescindible limpieza con agua frÃa de los mejillones, ponen una olla con mantequilla (hay que olvidarse de nuestro aceite de oliva). Empiezan a cocerse en la olla los mejillones y les añaden apio, cebollas chalotas y un puerro, todo bien picadito.
Cuando se dora la verdura, le ponen el punto picante y sabroso con perejil, tomillo y pimienta. El último añadido es un poco de vino blanco, con el que terminan de cocerse los mejillones en pocos minutos. De hecho, si los haces en casa, verás que en apenas tres minutos las conchas de los mejillones se empiezan a abrir. Ésa es la señal de que ya están bien cocinados, de hecho si siguen más tiempo al fuego perderán gran parte de su sabor.
Pero el toque que los llega a identificar como belgas, es que cuando ya están hechos se añade una poca nata lÃquida, se revuelve todo y se sirven en boles individuales.
Si no tienes la oportunidad de viajar hasta Bélgica, pese a las muchas ofertas que se pueden encontrar hoy en dÃa, al menos te puedes hacer este plato en casa y viajar con el paladar y la imaginación.
